29 de agosto de 2014
Todo ha cambiado.
Vamos a la calle y empápate conmigo. Y bésame. Deprisa.
28 de agosto de 2014
Happily ever after.
27 de agosto de 2014
Y este miedo me define.
Les temo a la soledad y a las matemáticas de la vida. Tengo miedo a los horarios, a la vida estructurada y planificada. Una embriagadora rutina o un monótono día a día.
Temo al chocolate negro pero no soy ni mucho menos racista. Temo a quien se esconde bajo su paraguas pero no a la lluvia. Le tengo miedo a la costa, pero no al abrupto mar. Tengo miedo a las profundidades de cualquier superficie. Tengo miedo a lo desconocido, pero me despierta curiosidad.
Una bochornosa mezcla de sensaciones, en realidad, lo supera todo.
Tengo pánico a las distancias, y aún más a las despedidas. Temo las discusiones, las rupturas. Las heridas mal curadas y la falta de remedios. Soy precavida y prudente hasta la exageración, y me asusta lo que eso me consume. Siempre tengo un segundo plan, una excusa, una carta escondida.
Me da miedo nuestra generación y su futuro. Tengo miedo de no ser feliz. De ser una mas del montón. De no llegar a lo que aspiro, aunque eso a menudo lo olvide.
Me asusta el poder de las palabras, pues descubrí que también pueden ser puñales. Temo lo sospechoso, los secretos. Pero amo los susurros, las confesiones al oído, las complicidades y los guiños. No temo las lagrimas, pero si los sollozos.
Te temo. Temo tu fugacidad y a la vez tu espera. Temo tu pensamiento, tus planes, tus jugadas. Porque me superas tanto que no llegas a comprenderme. Incluso tanto que me comprendes demasiado. Adoro tu sencillez pero me asusta tu complejidad.
Me asusta el paso del tiempo, el desaprovechamiento de este. Temo las letras pero las amo. Temo las artes pero me fascinan.Temo los recuerdos, pero formo parte de ellos. Tengo miedo de las falsas apariencias, pero soy una de ellas.
No me asusta la muerte, pero sí el día en que deje de lado mis miedos.
25 de junio de 2011
Olvidar.
12 de mayo de 2011
I am!
10 de mayo de 2011
Autocontrol.
30 de abril de 2011
O D I O
Te odio corazón, por torturarme con sentimientos…
Te odio cabeza, por martirizar mi vida…
Te odio mirada, por mirar mi alma y llorar cada mañana…
Te odio soledad, por ser obligada…
Te odio amistad, por abandonarme cuando más te necesitaba…
Te odio cuerpo, por tener que aceptarte ante el espejo y no poder…
Te odio insomnio, por obligarme a la locura…
Me odio por mi irresponsabilidad…
Me odio por tener que olvidar momentos de mi vida…
Odio a Dios por no existir…
Odio mi mentalidad tan pesimista…
Odio a los dragones, la magia y lo sobrenatural, por ser mentiras…
Odio mi cobardía ante el suicidio…
Odio mi absoluta certeza de la nada después de la muerte…
Odio al miedo a vivir sin haber aprovechado hasta las milésimas el tiempo…
Odio la ignoracia…
27 de marzo de 2011
Arrepentimientos.
4 de marzo de 2011
No te rindas
9 de enero de 2011
That's all I'll ever be.
I'm prefectly imperfect and that's okay, I've learned to deal with it day after day. I'm someone with flaws, as you can see. But I'm just myself, that's all I'll ever be.
This is me.
8 de enero de 2011
Instrucciones para no echar de menos.
A veces es un hueco de abrazo el que se siente. Notas como un regazo vacío te rodea. Algo que debería estar y no está, y que duele. Un desarrebujo del alma.
Comienzas a pensar y te das cuenta de que eres puro hueco, agujero negro en estado puro. Un queso gruyere de sentimientos, caricias, dedos, susurros, sueños, vivencias, risas. Y por cada espacio se derrama un dolor o se te clava una aguja..., y duele. Es por esto que, aún a sabiendas de lo imperfecta de mi aspiración, voy a intentar escribirme/te unas instrucciones a seguir para, al menos intentar, no echar tanto de menos:
1.- Queda terminantemente prohibido escuchar canciones de amor o con letras mínimamente sensibles. Aunque, ¿realmente, eso importa? Estoy segura de que si escuchara una canción cuyo tema principal es que al protagonista le parta un rayo, imaginaría su preciosa cabeza, tan llena de ideas, tan sonriente, tan, tan, tan suya..., encantadoramente partida. Conclusión: queda terminantemente prohibido cualquier tipo de música.
2.- No leer nada que te recuerde a la persona en cuestión. Por supuesto, ni se te ocurra ojear algo de lo que tu cariño te ha escrito en un arranque de amor. Olvida también a Neruda y demás canciones desesperadas..., pero no creas que así vas a conseguir estar totalmente a salvo, no..., sigue alerta. El subconsciente es muy sagaz, buscará la manera de llevarte a algo que en algún momento te comentó..., quizá la reproducción de la araña gigante senegalesa o cómo superar las alergias a los gatos de angora..., no bajes la guardia. Creo, pues, que ante esta disyuntiva, lo mejor para eso es, directamente, no leer.
3.-Intenta olvidarte del sexo. Puedes conseguirlo. Piensa que esa zona de tu cuerpo se ha evaporado, flota en el limbo, como un nonato. ¿Sonríes? Sí, es cierto, quizá sea una propuesta un poco ilusa, sí, ahora que lo dices, yo también me estoy riendo..., pero ¿qué solución encontrar entonces? Si las ganas te arrebatan y no está, nada sirve. Mata las ganas, pues..., pero, ¿cómo? A ver, se me ocurre a bote pronto que lo que está claro es que hay ciertos elementos indispensables a evitar: voz, imagen y olor. En el caso de ponerte en contacto con alguno de estos elementos, ten por seguro que sí, sucumbirás. Y no hay peor hambre que la del hambriento de ausencias, ni peor sed, que la del sediento de hambre. Advertido estás...
Y llegados a este punto, sólo me queda decir, que si me leo y releo pienso que para no echar de menos debo dejar de oír música, no leer, olvidar el sexo... Creo que la única manera de no echar de menos, pues, es no queriendo o muriendo. Y vamos a ver... ¿quién puñetas quiere eso?
5 de enero de 2011
Mira con atención. Corre.
El cielo tiende a estar cada vez más encapotado. Una mujer corre, dobla una esquina, pasa a vuestro lado dejando una ligera alteración térmica tras de sí, casi imperceptible. ¿De qué está huyendo esa mujer? Viste como cualquier otra, o eso creéis hasta que echáis un vistazo y os dais cuenta de que no hay dos personas a vuestro alrededor que vistan de la misma manera. Así pues, la mujer llevaba tejanos, hasta ahí podéis recordar; una chaqueta de un color indefinido a la memoria, pero sin duda gruesa. Hay más gente transitando por la misma calle que vosotros. Algunos se vuelven y miran en dirección a la mujer que corre.
¿Estáis mirando con atención?
Flota una sensación de extrañeza en el ambiente, el preludio de una tormenta largamente esperada. Os sentís tentados a arrancaros los auriculares del iPod de los oídos, pero quizá entonces todo se desvanezca. El iPod no es sólo un reproductor de música, es un alterador automático de estados de ánimo: basta girar la ruedecilla del selector para dar con el ritmo, el compás y las notas que desencadenarán toda una serie de procesos incomprensibles, más o menos automáticos, que harán que la música y las palabras produzcan una reacción en el cerebro, el cual ordenará secretar las sustancias adecuadas (asignadas por recuerdo) que os transportarán al estado mental necesario, a veces determinado por el artista, otras por vuestra (pobre y limitada) experiencia propia. En estos nuestros tiempos de gloria, podemos alterar el entorno, pues el entorno no existe más allá de cómo lo percibimos, gracias a la ultima tecnología de entretenimiento. Nada es tan inocente como parece. Buscad la función Shuffle (generador de pistas aleatorio) y seguiréis vuestro camino a través de una banda sonora estructurada por el simple azar. Prestad atención y, en algún momento, acabaréis sufriendo la alucinación del decondicionamiento. Así de bueno es el progreso.
¿Estáis mirando con atención? ¿Seguro?
La mujer que corre se ha parado en el semáforo para peatones. Ante ella, los cuatro carriles que separan una acera de la otra son demasiada amenaza; la urgencia no podrá evitar que la atropellen, a pesar de todo, y la mujer se ve obligada a obedecer, como todos los demás.
Pero por aquí cerca no hay ninguna calle de cuatro carriles… ¿Qué está pasando? Imagináis que la mujer ha llegado a alguna parte, cuando ya hace un rato que ha salido de vuestras vidas; imagináis que la mujer está preocupada porque parece que en breve va a empezar a llover y seguro que tiene ropa tendida que recoger; imagináis que la mujer llega tarde a una cita; imagináis que huye de alguien, de algo, de todos, de sí misma, de su imaginación… Imagináis que en algún momento hubo una mujer pero, siendo honestos, ahora estáis solos delante de la pantalla del ordenador, leyendo esto y (con un poco de suerte) os preguntáis:
¿Estoy mirando con atención?
Separad la vista de la pantalla…
No pasa nada, las letras seguirán aquí cuando volváis…
¿Ya?
¿De todos los objetos en los que habéis posado los ojos en estos últimos segundos, el espacio de tiempo que habéis apartado las narices del monitor, cuántos podéis recordar? Intentad no hacer trampa, sed sinceros con vosotros mismos (a mí me da igual, yo no estoy aquí, al fin y al cabo) y enumeradlos. ¿Cómo es de larga la lista? ¿Creéis que sigue algún criterio? ¿No? ¿Cuántos de los objetos que recordáis son cosas que de verdad, en algún momento, os apetecía tener cerca, que “necesitabais” cerca del lugar en el que os encontráis a algún nivel, ya sea por mera cuestión funcional, decorativa o sentimental, y cuántos están ahí por estar, sin que seáis capaces de recordar cómo han llegado al ocupar el sitio que ocupan? ¿Seguís creyendo que vuestra atención se centra en cualquier cosa, sin obedecer a criterio alguno? ¿Que la realidad no depende de cómo la interpretéis?
¿Estáis mirando con atención?
Hace tiempo que no veo a la mujer que corre, porque la mujer que corre es alguien a quien una vez consideré mi mejor amiga, pero que derivó hacia un destino tan diferente al mío que ahora casi parece que nuestro tiempo compartido fue sólo una ilusión.
Estas últimas semanas, me he despertado cada mañana sintiéndome como si acabase de jugar a una extraña ruleta rusa, creyendo por una fracción de segundo que el día anterior había sido el último y que al fin, por los pelos, me había librado de mí mismo, de ser quien soy. Pero entonces vuelve la conciencia, el sistema se reinicia y ahí estoy, la misma cara delante del espejo y casi todo sigue como hasta la fecha, rezando por que nada empeore aún más.
Me quedo con la idea de que una vez fue mi amiga, de que ahora las dos hemos avanzado, de que ya no lo es. Es importante perder amigos. Madurar es un raro proceso de solidificación que lleva a la esencia de la unidad no-dependiente.
¿Exactamente, qué es lo que miráis cuando miráis?
Los prestidigitadores preguntan “¿Estáis mirando con atención?” justo antes de dejarle a uno con la boca abierta, antes de que la magia haga efecto y el prodigio culmine. No, no estábamos mirando con atención. Por eso funciona.
No, no miramos con atención y por eso el vertedero del subconsciente está lleno de anuncios de libros que en realidad no queremos leer, de comida que no queremos comer, de chismes último modelo que no comprendemos ni necesitamos, de logotipos, productos, imágenes corporativas que, en alguna extraña y retorcida manera, nos definen pero no del todo… De COSAS que se quedan fuera del campo retentivo de la memoria a corto plazo, como si ni siquiera las viésemos.
¿Estáis mirando con atención? ¿Quién es la mujer que corre, para vosotros?
Todos tenéis a alguien escapando en alguna parte. Un símbolo. Un amigo perdido. Un ídolo con el que mediros el lomo.
Negarlo, a estas alturas, sería una peligrosa estupidez.
Es importante saber qué no es amor.
NO ES AMOR:
Si necesitas alguien para ser feliz, eso no es amor.Es carencia.
Si tienes celos, inseguridad y haces cualquier cosa para mantener a alguien a tu lado, aún sabiendo que no eres amado, y dices que crees en esa persona, pero no en los otros, que te parecen rivales, eso no es amor. Es falta de amor propio.
Si crees que tu vida queda vacía sin esa persona; no consigues imaginarte solo y mantienes una relación que se acabó sólo porque no tienes vida propia, eso no es amor. Es dependencia.
Si piensas que el ser amado te pertenece; te sientes dueño y señor de su vida y de su cuerpo; no le das la oportunidad de expresarse, de decidirse, sólo para afirmar tu dominio, eso no es amor. Es egoísmo.
Si no lo deseas; no te realizas como hombre o mujer con esta persona; prefieres no tener relaciones íntimas con esa persona, sin embargo sientes algún placer en estar a su lado, eso no es amor. Es Amistad.
Si discuten por cualquier motivo; se mueren de celos uno del otro; ni siempre hacen los mismos planes; les falta acuerdo en diversas situaciones; no les gusta hacer las mismas cosas o ir a los mismos lugares, pero hay un deseo de estar íntimamente juntos, eso no es amor. Es DeseoSi tu corazón late más fuerte; el sudor se pone intenso, tu temperatura sube y baja vertiginosamente, sólo en pensar en la otra persona, eso no es amor. Es Pasión.
Ahora, que ya sé lo que no es amor, es más fácil.
Fui, soy, seré.
3 de enero de 2011
Esperanza...

Escuchando: Inside Out- Yellowcard (Me ha inspirado)
La esperanza no es fingir que no existen los problemas, es realmente la forma más exacta de encontrar las soluciones, que nos brinda la vida cotidiana. Es la confianza de saber que estos no son eternos, que las heridas curarán, y las dificultades se superarán. Es tener fe, es una fuente de fortaleza y renovación absoluto de nuestro interior, la que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz.
Cuando el amor profundo de tú vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas..... el mensaje no es que no te lo mereces..... el mensaje no es que no eres importante..... el mensaje es que tú mereces algo mejor. Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas ó esperas, no lo veas como rechazo o mala suerte.... simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas obtener de la vida.
La vida está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras distintas o diferentes. Algunos, buscamos amor, paz, armonía, comprensión, ternura. Otros sobrevivimos día a día, semana a semana, mes a mes, y de año a año. Pero no hay momentos más plenos que aquel en el cual descubrimos con alegría, que la vida , con sus constantes alegrías, y sus penas, debe ser vivida a plenitud día a día.
Aunque vivamos en una mansión de cuarenta cuartos, rodeados de riquezas y siervos los cuales nos sirven a plenitud o en una choza humilde, o luchemos de mes en mes para pagar el alquiler, tenemos el poder absoluto de estar totalmente satisfechos, y vivir una vida con verdadero significado.
Día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, tenemos ese poder absoluto, gozando cada momento que nos ofrece la vida, y regocijándonos de cada sueño. Porque, cada día es nuevo y flamante, y podemos empezar de nuevo y realizar todos nuestros más anhelados sueños, en un mundo futurista.
15 de diciembre de 2010
Truth is...
Esto lo escribí hace un tiempecillo y lo acabo de encontrar.
I don’t know why you continue to have the effect that you do on me. I can’t explain the thoughts and emotions that run through my mind when I see you, because I don’t fully understand them myself. I don’t know what I need to do to move beyond all of this, and I’m sure that it’s not for lack of trying. The only thing that I do know is that I no longer see myself as the person who I once was, having lost the idealism and positivism that once constituted such strong elements of my character.
I loved you. I don’t know how I can state it any more plainly. I loved you for everything I thought you were, and for everything that I became when I was with you. When we were together, I felt truly happy and complete in a way that I had never felt before. Being with you recontextualized everything that I thought I knew about love, and I came to understand that while I had felt love in the past, it was only a shadow of what real love could be. Now, I don’t honestly believe that I will ever find someone who I can feel that same love for, and with that realization, I can find very little motivation to experience the future at all. The two of us related on a level that went beyond simple emotion or base attraction. We made our connection on a truly spiritual level, which is something so rare as to be unique in our lives, and something that I believed was worth trying to hold on to.
The impression that you made on me will remain with me for the rest of my life. You will always be the first person who I was able to say that I truly loved, and anyone who I allow into my life in the future will always be compared to you. As much as I hate that, I can accept that, and can even find some comfort in it, because it means that I may be able to understand love if I find it again. I can only hope that if I do, it will be with someone deserving of it.
You were the one person who has ever had the power to truly hurt me, and the one person who ever took the opportunity to do so.
Amistades (NO) perdidas.
Hoy necesito a una personita que, aunque no conocía de mucho, estuvo ahí en un momento de mi vida muy duro, ayudando como podía... Una persona que desapareció , sin saber por qué... Pero que hace poco volví a buscar por todas y cada una de las redes sociales hasta dar con él, y le encontré =) Espero volver a retomar el contacto, dentro de lo posible, porque él está ocupadísimo con la universidad y tal... Pero le echo de menos.
Sólo nos hemos visto dos veces... pero fueron más que suficientes. Desde el primer momento congeniamos bastante bien, y quisimos seguir hablando, asique contactamos por Messenger y Fotolog... y poco a poco nuestra amistad se fue fortaleciendo. Él siempre tenía un buen consejo a mano, acompañado con palabras de ánimo, que me ayudaban a seguir adelante.
Era (y es) todo un artista, con un gran talento, y un gran potencial, por eso siempre ha sido y siempre será mi IDOLO.
Seguramente no se espere esto, seguramente no lo lea, a no ser que se lo diga, cosa que dudo que haga... pero me da igual... es una de tantas personas que ha ido desapareciendo de mi vida, pero, aunque ya no esté, la marca que dejó en mí sigue como estaba en un principio, me da igual el tiempo que llevemos sin hablar, fue alguien muy especial, por lo que jamás le olvidaré y siempre llevaré estos sentimientos en mi interior, sin que cambien ni un poquito...
Hoy, extrañamente, he vuelto a pensar en él. Te echo de menos.
Te quiero, David. Y muchas gracias por todo lo que hiciste por mí hace 3 años, quizá no tuve la oportunidad de agradecértelo como te merecías en su momento, pero jamás lo olvidaré.
12 de diciembre de 2010
Las dos gotas de aceite.
Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar dos horas para que lo atendiera.
El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde.
-Pero quiero pedirte un favor- añadió el sabio entregándole una cucharita de té en la que dejó caer dos gotas de aceite-. Mientras caminas, lleva esta cucharita y cuida que el aceite no se derrame.
El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos horas, retornó a la presencia del sabio.
¿Qué tal?- preguntó el sabio- ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el Maestro de los Jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?
El joven avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.
Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo -dijo el Sabio-. No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.
Ya más tranquilo, el joven tomó nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regreso a la presencia del Sabio, le relató detalladamente todo lo que había visto.
¿Pero dónde están las dos gotas de aceite que te confié? -preguntó el Sabio-.
El joven miró la cuchara y se dio cuenta que las había derramado.
Pues éste es el único consejo que puedo darte - le dijo el más Sabio de todos los Sabios-. El Secreto de la Felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara.
Paulo Coehlo